
Sonido
En esta película el sonidista fue Gonzalo Gavira, un experto en la materia que creó efectos sonoros con objetos tan extraños e inverosímiles como un chicharrón de harina, que fue con el que produjo el sonido de los cristales rotos en los lentes de uno de los curas que hizo el exorcismo. También famoso “crujir” de huesos cuando la cabeza de Regan giró por completo lo produjo con un peine sobre el cual se pasó por completo uno de los dedos sobre cada una de los dientes de este objeto. (SUELTAS, 2011)
La película juega con los silencios, los sonidos cotidianos y sonidos inciertos e imprevistos para tratar de sobresaltar. Por ejemplo los sonidos que provienen del desván, sonidos de maquinaria como el ensordecedor e hiriente ruido de un escáner o los sonidos de ultratumba como los alaridos y gritos que profiere la niña poseída. Creando una atmósfera que interrumpe el ambiente aparentemente apacible busca angustiar alrededor de lo desconocido y la hostilidad. La música de la película mezcla temas clásicos y modernos hábilmente. (MIRADAS)
Banda sonora: "Tubular Bells" ("Campanas Tubulares") compuesta por Michael Gordon Oldfield, un trabajo dividido en dos partes que arranca con acordes de piano, se mantuvo en las listas de éxitos durante 279 semanas consecutivas y persiste aún su vigencia (Reino Unido, 15 de mayo de 1953).
La sinfonía ejecutada con multitud de instrumentos se grabó en la mansión-estudio inglesa "The Manor", donde se grababa de manera artesanal, y la pieza comenzó siendo una maqueta sin letras cantadas que no atrajo demasiado interés inicialmente de la industria.
Con "Tubular Bells", el compositor y productor británico logró vender de 16 millones de copias en todo el mundo.
La sofisticada "Tubular Bells" introduce al oyente en un paseo atmosférico en el que se entrelazan ambientes y sensaciones contrapuestas como la nostalgia, la tristeza o la euforia.
